Casi todas las personas usan pasta térmica para la CPU y GPU para asegurarse que nada acaba ardiendo y se mantienen unas temperaturas estables. Puede que la pasta térmica sea barata y eficaz para ese fin, pero puede ser engorrosa de usar y sobre todo de limpiar, así que muchos por pereza ni siquiera la cambian. Además, hay pastas que son conductoras y esto es un problema y ya ni que decir del metal líquido, aunque eso lo dejamos a entusiastas y usuarios avanzados. Las almohadillas térmicas solventan varios de estos problemas mientras mantienen una temperatura más que aceptable y en el caso de la Xerendipity Vapor-Pad, esta alcanzaría una conductividad de 1.200W/mK, mucho mayor que cualquier otra.
Cuando nos compramos un procesador y vamos a instalarle un disipador por aire o refrigeración líquida, vamos a necesitar pasta térmica. Siempre hemos confiado en esta como el componente intermedio entre el chip y el disipador. En GPU también nos tocará usarla, pero normalmente solo lo necesitaremos hacer si es una gráfica antigua y la pasta se ha secado. Aunque hemos estado durante décadas usando la pasta como TIM, lo cierto es que hay otra alternativa, las almohadillas térmicas.
Xerendipity anuncia sus nuevas almohadillas térmicas Vapor-Pad y NMC con cámara de vapor integrada
Con las almohadillas nos libramos de lo tedioso de las pastas térmicas que es lo de ir midiendo cuanto tenemos que poner, limpiar la zona, evitar que sobresalga por los lados del chip y llegue a otros componentes y, como no, limpiarla para añadir otra pasta. Todo esto se simplifica a simplemente poner y quitar la almohadilla térmica o thermal pad. Además, estas tienen una vida útil bastante larga que varía entre 3 años como mínimo a 6 años como máximo de tiempo recomendado antes de cambiarla por otra. Estas pueden competir contra pasta térmicas de gama de entrada, gama media y algunas de gama alta. Las nuevas almohadillas térmicas de Xerendipity llamadas Vapor-Pad son incluso mejores.
A diferencia de las tradicionales, las Vapor-Pad se han descrito como un "híbrido entre cámara de vapor y almohadilla térmica". Gracias a esto, combinan lo mejor de las cámaras de vapor en cuanto a conductividad térmica y eficiencia junto al bajo precio y flexibilidad de las almohadillas térmicas. Básicamente lo que tenemos es una almohadilla con una "fina cámara de vapor" que ofrecerá desde 800 W/mK a 1.200W/mK de conductividad térmica, lo que implica ser entre 50 a 80 veces superior al de una almohadilla térmica tradicional. A diferencia de otras almohadillas que tienen un tamaño estándar para CPU de PC, esta sería compatible con un gran rango de dispositivos, incluidos smartphones.
Vapor-Pad va entre medias del IHS y la CPU mientras que el NMVC se sitúa encima del IHS y además no limita la señal Wi-Fi y 5G
Esto lo hace muy interesante, pues no es una almohadilla térmica más donde se ha modificado el grosor o el tipo de material con partículas termoconductoras como la Minus Pad Extreme 2 de Thermal Grizzly. Si te preguntas como funciona todo esto, aquí podemos ver que el Vapor-Pad va en un lugar intermedio entre el disipador de calor y la CPU, por lo que debe entrar en contacto directo con el silicio y el IHS para actuar como material intermedio. Visto de esta forma, se puede usar como reemplazo de la pasta térmica de la soldadura. Si no quieres probar este método, hay otra alternativa que es la de usar el NMVC de Serendipity.
NMVC son las siglas de su "Non-Metal Vapor Chamber" que es un disipador de calor fabricado en una estructura no metálica. En la imagen de arriba podemos ver que se usa en la capa externa como si fuese una pasta térmica. Además, al no tener metal, es perfecto para refrigerar sin interrumpir la antena y señales Wi-Fi y 5G.
Al igual que ocurre con el Vapor-Pad, este se ha diseñado para ser compatible en móviles, donde la falta de metal cumple otra función, el calor no se disipará a través de la superficie del dispositivo, así que no aumentará la temperatura cuando lo usamos. Por si todo esto no te convencía aún, Serendipity dice que el NVMC tiene el 90% de la conductividad de una cámara de vapor tradicional, mantiene la señal al 100% y pesa un 80% menos que el cobre.























