Francia reemplazará Windows por Linux en un ambicioso programa de migración de software
en las computadoras de toda la administración pública del país. La
directiva aprobada es uno de los mayores impulsos en Europa para
recuperar soberanía digital frente a las tecnológicas estadounidenses.
Teniendo en cuenta la influencia de Francia en la Unión Europea, la medida puede (debe) ser un ejemplo a seguir para otros países del continente,
un cambio de inflexión para reducir la dependencia digital de Estados
Unidos y una apuesta a favor del software de código abierto, el control
tecnológico y de los datos digitales en todo el continente. La
iniciativa aprobada no solo contempla cambios en sistemas operativos,
también en las herramientas de colaboración, infraestructura en la nube y
plataformas de inteligencia artificial desarrolladas en Europa.
Francia reemplazará Windows por Linux y otro software
La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información y la
Dirección General de Contratación Pública del Estado de Francia (DINUM),
ha aprobado una directiva que contempla cambios relevantes para avanzar en soberanía digital.
La propia agencia, que emplea a unos 250 agentes, migrará de inmediato
sus estaciones de trabajo de Windows a Linux. Todos los demás
ministerios franceses, incluidos sus operadores y organismos afiliados,
deberán elaborar sus propios planes antes del otoño de 2026.
Dichos planes deberán abordar ocho categorías:
estaciones de trabajo y sistemas operativos; herramientas de
colaboración y comunicación; software antivirus y de seguridad;
inteligencia artificial y algoritmos; bases de datos y almacenamiento;
virtualización e infraestructura en la nube, y equipos de red y
telecomunicaciones.
David Amiel, el Ministro de Acción Pública francés, ha motivado la iniciativa: «El Estado ya no puede limitarse a reconocer su dependencia; debe liberarse. Debemos reducir nuestra dependencia de las herramientas estadounidenses y recuperar el control de nuestro destino digital.
Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y
nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas,
precios, evolución y riesgos no controlamos. La transición está en
marcha: nuestros ministerios, operadores y socios industriales se
embarcan en una iniciativa sin precedentes para identificar nuestras
dependencias y fortalecer nuestra soberanía digital. La soberanía
digital no es opcional».
En el anuncio público no se ha mencionado ninguna distribución
específica de Linux, y cada ministerio conserva la flexibilidad de
elegir su propia ruta de migración dentro de ese marco. La estrategia de reemplazo de software
también contempla otro tipo de software, como las suites ofimáticas.
Para las tareas de escritorio más comunes, la agencia ya estrenó La Suite Numérique,
un conjunto de herramientas de productividad soberanas desarrolladas y
mantenidas por DINUM. La suite incluye Tchap, una aplicación de
mensajería cifrada de extremo a extremo que ya utilizan más de 600.000
funcionarios públicos; Visio para videoconferencias; un servicio de correo web propio; almacenamiento de archivos y edición colaborativa de documentos.
Toda la plataforma está alojada en servidores de Outscale, filial de
Dassault Systèmes, y cuenta con la certificación SecNumCloud de la
agencia francesa de seguridad de la información ANSSI. En abril de 2026,
la Suite había sido probada por unos 40.000 usuarios habituales de
distintos departamentos antes de su implementación general. El gobierno
francés también anunció que planea migrar su plataforma de datos
sanitarios a una nueva plataforma segura antes de que finalice el año.
El detonante geopolítico
El Parlamento Europeo pidió a la Comisión Europea reducir la dependencia
de los gigantes tecnológicos estadounidenses y dar prioridad a la
infraestructura en nube, código abierto y sistemas de IA europeas. Un mecanismo de defensa contra el control de Estados Unidos en infraestructura digital crítica,
más necesario que nunca ante las -imprevisibles y desquiciadas-
políticas de la administración de Trump que han sembrado el caos en todo
el mundo.
El anuncio de Francia no es un hecho aislado. Constituye la base de
una estrategia de soberanía digital que el país ha estado impulsando
notablemente desde finales de 2024, en gran medida debido al cambio en la relación con Estados Unidos y las leyes bajo las que operan sus compañías. Los aranceles de Trump
reactivaron el impulso europeo hacia la soberanía en la nube a partir
de abril de 2025, con empresas como OVHcloud y Scaleway registrando un
crecimiento récord de clientes, a medida que las instituciones europeas
comenzaron a buscar activamente reducir su dependencia de los
proveedores estadounidenses.
En noviembre de 2025, Francia y Alemania convocaron una cumbre
conjunta sobre soberanía digital europea, creando un grupo de trabajo
que presentaría su informe en 2026 y recientemente un grupo de
tecnológicas europeas ha presentado Euro-Office, ofimática soberana open source para reducir la dependencia del software de Microsoft.
Francia ya ha ido dando pasos y el pasado enero anunció que sustituiría Teams y Zoom
por su plataforma de comunicaciones Visio (una herramienta de
comunicación por vídeo basado en Jitsi, con cifrado de extremo a extremo
y de código abierto) para sus 2,5 millones de funcionarios públicos
antes de 2027. El reemplazo de Windows sigue la misma lógica: «la soberanía digital no es una opción, es una necesidad estratégica».
El contexto de este planteamiento es estructural. Por ejemplo, los
proveedores de servicios en la nube estadounidenses controlan
aproximadamente el 85% del mercado europeo de la nube, y se prevé que el
gasto en infraestructura soberana europea en la nube se triplique con
creces hasta alcanzar los 23.000 millones de euros en 2027. Windows
monopoliza el uso de sistemas operativos, lo mismo que Office en suites
de colaboración. Por no hablar de las plataformas de inteligencia
artificial.
La ampliación de esfuerzos en Europa por recuperar su infraestructura
tecnológica ha pasado de ser una preocupación política minoritaria a
una prioridad política fundamental en todo el continente.
Francia parece que avanza más rápido que cualquier otro Estado de la UE
en lo que respecta a la infraestructura informática gubernamental,
aunque hay proyectos en otros países.
Cómo migrar a Linux y no volver a Windows
Linux es la mejor alternativa a Windows
desde hace años, sea en escritorios de consumo, empresas o
administraciones públicas. Pero la directiva aprobada en Francia es un
mandato, no una migración completada. La ausencia de una distribución
Linux específica implica que cada ministerio deberá tomar sus propias
decisiones de adquisición y compatibilidad, y la experiencia en
proyectos de TI del sector público sugiere que los planes para otoño de
2026 variarán enormemente en ambición y especificidad.
Ciertas categorías de software especializado, en particular en
defensa, sanidad y regulación financiera, dependen en gran medida de
aplicaciones específicas de Windows, lo que puede complicar usar
alternativas. DINUM lo ha reconocido mediante la flexibilidad que ha
incorporado a su marco, pero la cuestión de cuántas de esas dependencias
restantes pueden resolverse de forma realista con una hoja de ruta
impuesta por el gobierno solo se responderá en los próximos dos o tres
años.
La estrategia de soberanía también contiene una ironía estructural
que persistirá a corto plazo independientemente del sistema operativo
que se ejecute en los ordenadores de los funcionarios. Francia
reemplazará Windows por Linux, pero los proyectos tecnológicos más
ambiciosos del continente siguen desarrollándose y escalándose sobre la
infraestructura en nube estadounidense. Reemplazar la capa de escritorio
es importante, pero se sitúa sobre un sustrato que siguen dominando las
tecnológicas estadounidenses.
Por otro lado, no todos los proyectos de migración de Windows a Linux
han terminado siendo exitosos (por distintos motivos) y ahí destaca el caso de Munich.
En Microsoft fueron conscientes del perjuicio que para sus intereses
podía suponer este proyecto si tenía éxito y se convertía en ejemplo a
seguir por otras administraciones, por lo que movió cielo y tierra para
que fracasara.
La situación ha cambiado una década después. Las alternativas,
especialmente de código abierto, están mucho mejor preparadas para el
reemplazo. Y la apuesta por la soberanía digital en Europa es (debe) ser
imparable. Pero no será fácil. Habrá que abordar también las
plataformas en nube y todo lo que está llegando de la IA. La plataforma Mistral AI
fundada en París sobre modelos de pesos abiertos es un buen ejemplo a
seguir. De las decisiones que ahora tomen los gobiernos europeos
dependerá el grado de autonomía digital que puedan alcanzar. La soberanía digital hoy no es un eslogan, es una obligación estratégica para el Viejo Continente.
Saludos.