Ha sido hoy, 28 de abril de 2026, cuando la Unión Europea ha completado una de las fases más importantes de su normativa del cargador común USB-C en ordenadores portátiles. Y es que hoy ha marcado el día en el que los nuevos portátiles comercializados en la Unión Europa, de hasta 100W de potencia, deben poder cargarse mediante el puerto USB-C. La medida amplía a los ordenadores portátiles la obligación que ya estaba en vigor desde el 28 de diciembre de 2024. Medida que afectaba a móviles, tablets, cámaras, auriculares, altavoces portátiles, consolas portátiles, e-readers, teclados, ratones, sistemas de navegación y una gran lista de dispositivos electrónicos de consumo.
La clave es que la UE no solo quiere unificar el conector físico USB-C para la carga de portátiles, sino también reducir la fragmentación del mercado de cargadores. Bruselas defiende que el cargador común facilita la vida al consumidor. A nivel del medioambiente, reducir residuos electrónicos y evitar la compra innecesaria de adaptadores. La Comisión Europea estima que los cargadores desechados o sin uso representan unas 11.000 toneladas de residuos electrónicos al año. También dijo que la posibilidad de comprar dispositivos sin cargador puede ahorrar a los consumidores alrededor de 250 millones de euros anuales. Pero bueno, ya hemos visto como compañías como Apple o Samsung ha quitado los cargadores de sus dispositivos y estos no han bajado de precio. Y finalmente, te los venden por separado, necesitando embalajes adicionales y un mayor gasto asociado a la logística. No suena muy verde.
Todos los portátiles que se vendan en Europa ahora están obligados a cargarse mediante el puerto USB-C
Esto significa que cualquier ordenador portátil nuevo que entre dentro del ámbito de la norma deberá incorporar un puerto USB-C operativo para su carga. Además, si el dispositivo admite carga rápida, definida en la normativa como carga por encima de 5V, 3A o 15 W, deberá soportar el estándar USB Power Delivery. Esto busca evitar que cada fabricante imponga protocolos propietarios que limiten la velocidad con cargadores compatibles de terceros.
Evidentemente, hablamos de portátiles de hasta 100W de potencia. Por lo que todos los ordenadores portátiles enfocados a uso ofimático, multimedia, larga autonomía, o gaming de gama baja, funcionarán sin problemas mediante un puerto USB-C a 100W. Esto implica que el funcionamiento, incluso bajo alta carga, no presentará ninguna pérdida de rendimiento, ya que el cargador será capaz de suministrar la energía que demanda el sistema.
Hay una excepción de equipos portátiles que pueden seguir recurriendo a un método de carga propietario
Sí, portátiles gaming o workstation, donde ya únicamente la GPU consume más de 100W de energía, estos equipos sí podrán recurrir a un puerto de carga propietario para suministrar esta energía. Todo ello, siempre y cuando también exista un puerto USB-C funcional para su carga. Algo que actualmente ya sucedía. A medida que la tecnología evolucione y se estandarice, se espera que en el futuro el puerto USB-C se utilice de forma obligatoria para portátiles de hasta 240W de consumo.
Otro cambio relevante ligado a esta ley afecta al contenido de la caja. Los fabricantes deberán ofrecer al consumidor la opción de comprar el equipo sin cargador, y deberán mostrar información clara mediante pictogramas y etiquetas. Si el adaptador viene incluido, qué potencia requiere el portátil y si soporta USB PD.
Esta obligación busca evitar que cada compra añada un cargador innecesario para el usuario. Algo que actualmente no se cumple. Ya que la obligación se aplica a los portátiles que se anuncien o listen para su precompra o compra a partir del día de hoy. Es por ello que muchas compañías se adelantaron a listar la nueva generación de portátiles con CPU Intel Panther Lake que estarán disponibles el próximo mes de mayo.





















