La memoria empieza a frenar su locura, pero conviene no confundir moderación con alivio, vaya esto por delante. Después de un 1Q26 desatado, TrendForce afirma que la memoria DRAM convencional y la NAND Flash seguirán subiendo en 2Q26, es inevitable, aunque con algo menos de violencia, es decir, reducirá la velocidad de la subida. La previsión apunta a un alza trimestral del 58% al 63% para la DRAM convencional y del 70% al 75% para la NAND Flash. Por lo tanto, parece que la crisis comienza a aflojar, y esperemos que así siga hasta terminar el año.
Venimos, eso sí, de un arranque de año todavía más agresivo, con incrementos estimados del 93% al 98% en DRAM convencional y del 85% al 90% en NAND Flash. ¿Se podía ir a peor? Pues sí, todo apuntaba a ello, pero lo que está ocurriendo en Ormuz parece que está cambiando los planes de los grandes diseñadores de IA.
La memoria dará un pequeño respiro y reducirá su subida tanto para la DRAM como NAND Flash
No es una buena noticia para quien compra memoria, pero sí cambia el tono del mercado y nos da un poco de esperanza a los usuarios. La subida sigue siendo enorme, solo que ya no se mueve en el mismo nivel de tensión extrema que hemos visto durante este trimestre. Ahí está el matiz que define todo el informe.
TrendForce sitúa el origen del problema en la reasignación de capacidad hacia HBM, DRAM de servidor y SSD empresarial, que son los productos más rentables para los fabricantes y son los que están ocasionando esta crisis.
En DRAM, además, se suma el llamado catch up pricing, una corrección al alza para reducir la diferencia de precios entre segmentos. Aunque la demanda de PC se ha revisado a la baja, los proveedores también han recortado envíos a OEM y ensambladores de módulos, así que quien recibe menos volumen acaba comprando más caro. Y ahí somos el eslabón más débil, aunque seamos muchísimos en el planeta.
En servidor, la presión sigue totalmente ligada a la Inteligencia Artificial. Los CSP norteamericanos están acelerando despliegues de inferencia, lo que dispara tanto la demanda de servidor de IA como la de servidor generalista.
RDIMM y NAND Flash en el foco del problema
Según TrendForce, el objetivo principal de compra son los RDIMM de alta capacidad. Mientras tanto, los proveedores priorizan esta categoría por su mayor rentabilidad y negocian acuerdos a largo plazo con clientes clave para sostener futuras ampliaciones de capacidad, aunque la oferta a corto plazo continúa muy ajustada.
En NAND Flash el panorama tampoco da tregua, aunque mejora un poco. TrendForce sostiene que la demanda de SSD empresarial para la IA generativa sigue creciendo sin freno, hasta el punto de prever una escasez clara en 2026. La firma añade que una expansión de capacidad con impacto real no llegaría hasta finales de 2027 o 2028. Por eso los CSP aceptan precios más altos y firman LTAs para asegurarse suministro, reforzando todavía más el poder de negociación de los fabricantes. De esto ya hablamos, la situación no ha mejorado demasiado.
La parte menos mala está en que el mercado empieza a salir del tramo más salvaje de la escalada. La parte incómoda es que la memoria sigue cara, seguirá subiendo, pero reduce esa subida en violencia, y todo indica que la IA va a seguir decidiendo quién recibe capacidad, a qué precio y en qué plazo. No es lo que nos gustaría decir, pero son “buenas noticias” viendo las previsiones anteriores.


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