Durante los últimos 3 meses se está produciendo un movimiento que rompe por completo el relato oficial de Microsoft, y de hecho, debería de preocuparles bastante. Windows 10 y Windows 7 están recuperando cuota de mercado gracias a los usuarios, mientras Windows 11 la pierde, y lo hacen en un contexto en el que ambos sistemas están fuera de soporte o directamente muertos a nivel comercial. Los datos del último mes de diciembre de 2025 por Statcounter muestran una redistribución de cuota que solo puede explicarse de una manera: los usuarios no quieren a Windows 11 y su IA, no les importa el soporte y prefieren un SO tradicional, robusto y estable antes que lo último de Microsoft.
El punto de partida es claro. Desde hace más de 2 años, ningún equipo nuevo, ni portátil ni sobremesa, se vende con Windows 10 o Windows 7. Todo el hardware nuevo llega con Windows 11 preinstalado. No hay entrada neta de nuevos dispositivos con sistemas antiguos. Aun así, las cifras globales muestran que Windows 10 suma cuota durante 3 meses consecutivos y que Windows 7 también crece, aunque sea ligeramente. Al mismo tiempo, Windows 11 retrocede. ¿Estamos siendo testigos del castigo del mercado y los usuarios hacia los de Redmond?
Los usuarios abandonan el barco de Windows 11 y vuelven a las aguas de Windows 10 y Windows 7
Los datos proceden, una vez más, de StatCounter y reflejan una tendencia mensual continuada, no un pico aislado, transitorio o puntual, como ha pasado otras veces, ahora hablamos de eso, una tendencia y alcista, además. Tres meses seguidos no son "el típico ruido estadístico", sino más bien un movimiento que perjudica a Microsoft a corto plazo, donde lo mejor es que cuando se cruza ese dato con la realidad del mercado, desaparecen casi todas las explicaciones alternativas.No puede ser efecto de ventas nuevas de PC, portátiles o incluso consolas, porque no existen con los SO veteranos nombrados. No puede ser entrada masiva de hardware antiguo conectado de repente a Internet, porque ese parque lleva años estabilizado. No puede ser un simple ajuste de muestreo, porque el movimiento es consistente y afecta a varios Sistemas Operativos a la vez. Tampoco puede explicarse por herencias empresariales, porque Windows 7 ya no forma parte de ningún despliegue corporativo moderno.
El dato clave es este, que, a su vez, es la cruda realidad que tienen que enfrentar ahora los de Redmond: la cuota no se crea, se redistribuye. Si Windows 11 pierde cuota y Windows 10 y Windows 7 la ganan, esa cuota tiene que venir de algún sitio. Y, claro, solo puede venir de otros Windows 11 que se están moviendo a los SO que Microsoft no quiere ni oír. En la práctica, eso implica reinstalaciones, downgrades o migraciones deliberadas desde Windows 11 hacia versiones anteriores, o directamente rollback para muchos, lo cual es todavía más triste cuando lo han capado siempre que han podido.
Windows 7 emerge de las sombras y está ayudando a Windows 10 para casi alcanzar ese 50% de cuota mixta que ostenta Windows 11
Los porcentajes de diciembre son reveladores como poco, ya que Windows 11 obtiene el 50,68% de la cuota mundial, por el 44,64% de Windows 10 y un impresionante 3,92% de Windows 7. El crecimiento, precisamente del más mayor de los tres, de Windows 7, es especialmente revelador. No se mantiene por inercia, no hay flujos pasivos hacia ese sistema, así que cada punto que gana implica una decisión activa por parte del usuario.
Nadie llega a Windows 7 por accidente en 2026. Si aparece en las estadísticas, es porque alguien lo ha instalado conscientemente. Esto dibuja un escenario incómodo para Microsoft. Windows 11 no solo está estancándose, sino que está generando rechazo suficiente como para empujar a una parte del mercado hacia sistemas oficialmente obsoletos.
Las razones técnicas son conocidas y no necesitan adornos: requisitos de hardware restrictivos, TPM 2.0, cambios en la interfaz, mayor carga de servicios en segundo plano, telemetría agresiva y una percepción clara de pérdida de control por parte del usuario. Sin olvidar la IA, esa IA con Copilot que nadie pidió, normalmente nadie quiere, y que genera más problemas que soluciones.
No estamos ante una rebelión masiva, eso también es cierto, pero sí ante un síntoma de cansancio, de hartazgo del usuario, del gamer, que no quiere más de lo que Microsoft ha puesto en la mesa, y ha decidido cambiar de restaurante y comer menos, y más sano. El mercado no está avanzando hacia Windows 11 al ritmo esperado y una fracción de los usuarios está optando por retroceder antes que adaptarse. Eso rompe una regla histórica del ecosistema Windows: casi nadie volvía atrás.
Si la tendencia sigue en enero, en febrero y en marzo, Microsoft va a ser un polvorín, y no será porque los usuarios no se han quejado por activa y por pasiva, incluso después de haber sido insultados por la propia Microsoft, donde hablamos en redes sociales alto y claro.
Puede que esta hostia de realidad a los de Redmond les haga entrar en razón y retroceder con todo lo que tiene que ver con la IA, buscar estabilidad, seguridad y rendimiento, por ese orden, y volver a contratar al personal que hizo a Windows el SO que fue hasta su versión 10, porque esta 11, qué duda cabe ya, no está gustando a los usuarios, y con razón.
Saludos.


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